Antes de llegar a Ontinyent teníamos una idea bastante diferente de lo que nos íbamos a encontrar. Hasta entonces prácticamente todo lo que conocíamos de la ciudad era el Pou Clar, las famosas pozas naturales de agua transparente situadas a pocos minutos del centro. Si nos lees habitualmente o nos sigues en redes sociales, sabrás que somos unos auténticos locos de las pozas y de bañarnos en el río, así que ya solo por eso teníamos claro que tarde o temprano acabaríamos visitando Ontinyent.
Pero después de pasar allí un fin de semana, descubrimos mucho más que eso.

Acabamos recorriendo un casco histórico lleno de desniveles, visitando refugios antiaéreos, entendiendo la enorme importancia que tuvo durante décadas la industria textil y descubriendo hasta qué punto el río forma parte de la historia de la ciudad.
En este post te contamos qué ver en Ontinyent después de nuestra experiencia recorriendo la ciudad.
Qué ver en Ontinyent
El casco antiguo de Ontinyent
Nuestra primera toma de contacto con Ontinyent fue una ruta guiada por el centro histórico de la ciudad. La visita nos la hizo Pilar, técnica de turismo de Ontinyent. Pilar normalmente no hace visitas, si vais a Ontinyent la encontraréis en la oficina de turismo. Pero nosotros tuvimos la suerte de que fuera nuestra guía.
La verdad es que el centro histórico de Ontinyent nos sorprendió muchísimo. Tiene calles estrechas, muchos desniveles y rincones con vistas al campanario y con casitas con mucho encanto.
Es bastante curioso porque hay viviendas donde puedes entrar desde una calle y salir por otra planta distinta en una calle diferente.
El Palau de la Vila y el museo de Gegants i Cabets
Uno de los edificios más importantes del casco histórico de Ontinyent es el Palau de la Vila, situado en la plaza de Sant Roc.
Este edificio fue durante siglos el centro político y administrativo de la ciudad y todavía hoy sigue siendo uno de los lugares más representativos.
Dentro del edificio también se encuentra el museo de Gegants i Cabets, (gigantes y cabezudos) donde se conservan algunas de las figuras más tradicionales de las fiestas y celebraciones populares de la ciudad.

Es una parada perfecta si viajas con niños.
El criptopòrtic
Bajo el Palau de la Vila se encuentra uno de los espacios más curiosos del casco histórico de Ontinyent: el criptopòrtic.
Su nombre significa algo parecido a “pórtico escondido” y hace referencia a la estructura construida entre los siglos XV y XVIII para sostener parte del Palau y cubrir el antiguo acceso que conducía hacia la ciudad amurallada.
Durante la visita nos llamó mucho la atención porque no es el típico lugar que esperas encontrar bajo un edificio histórico. Hay muros de piedra, bóvedas y antiguos pasadizos que ayudan bastante a imaginar cómo era esta zona hace siglos.

Aquí también se conservan algunas piezas muy importantes para la historia de Ontinyent: las campanas Petra y Santa Àgueda.
La Petra, de1881 y 1.500 kilos, fue una de las campanas más importantes del campanario de Santa María. Santa Àgueda, mucho más pequeña, también formó parte durante décadas del conjunto de campanas de la iglesia.
Ambas tuvieron que retirarse por las fisuras que aparecieron en su estructura y hoy pueden visitarse en el criptopòrtic.
Los refugios antiaéreos de Ontinyent
Durante la Guerra Civil se construyeron alrededor de una docena de refugios antiaéreos en Ontinyent para proteger a la población de los bombardeos.
Actualmente solo hay dos que pueden visitarse: el refugio del Regall y el refugio de la antigua fábrica de Tortosa y Delgado.
El más cercano al Palau de la Vila es el refugio del Regall, con capacidad para alrededor de 150 personas.

El otro, y uno de los más importantes, es el refugio de Tortosa i Delgado, construido en 1938 y preparado para albergar a unas 600 personas.
Recorrerlos impresiona bastante porque permite hacerse una idea de cómo vivieron aquellos años muchos vecinos de la ciudad.
Las visitas a los refugios se realizan mediante rutas guiadas organizadas por la oficina de turismo de Ontinyent.
La iglesia de Santa María
Uno de los lugares más importantes de Ontinyent es la iglesia de Santa María.
Lo primero que llama la atención es su enorme campanario, que además es el más alto de toda la Comunitat Valenciana.
Pero más allá de la altura, lo más curioso es la importancia que siguen teniendo aquí las campanas, como hemos visto antes en el criptoportico.
Bueno, en realidad lo más curioso es otra cosa. Al menos es algo que nos llamó la atención a todos. Si te fijas en la virgen de la fachada, tiene una expresión mucho más seria de lo normal y existe una leyenda popular que explica precisamente ese gesto.
Según cuentan, cuando vinieron a llevarse la Virgen de la Puríssima Concepción, que estaba hecha de plata maciza, esta de la fachada se enfadó y ya se quedó “de morros” para siempre.
El río Clariano y el barrio de la Cantereria
El río Clariano forma parte de la historia de Ontinyent, porque las riadas han marcado durante años la vida de muchos vecinos de la ciudad. De hecho, algunas zonas han tenido que adaptarse a esa realidad.

Uno de los mejores ejemplos es el Parc de les Mamàs Belgues.
Este parque ocupa parte de la antigua Cantereria, una de las zonas más afectadas por la DANA de 2019. Tras las inundaciones se decidió recuperar espacio para el río y crear un parque inundable donde antes había viviendas.
Hoy es uno de los espacios más agradables para pasear junto al Clariano y uno de los lugares que mejor ayudan a entender la relación entre Ontinyent y el río.
Además, el proyecto ha recibido varios reconocimientos nacionales e internacionales relacionados con la arquitectura, el urbanismo y la sostenibilidad. Entre ellos, un premio de la Casa de la Arquitectura del Ministerio de Vivienda y un galardón de la Unión Internacional de Arquitectos y ONU-Hábitat, que reconocieron la transformación de esta zona después de la DANA.
¿Por qué se llama así el parque?
Durante la Guerra Civil, un grupo de enfermeras procedentes de Bélgica colaboró de forma voluntaria en el Hospital Militar Internacional de Ontinyent. Su dedicación y cercanía con los heridos hicieron que estos las conocieran cariñosamente como las «mamás belgas» y de aquí el orgine del nombre del parque.
El Museu del Tèxtil de la Comunitat Valenciana
Cerca del parque de Les Mamàs Belgues puedes conocer la importancia que tuvo la industria textil en la ciudad.

Además de la exposición permanente relacionada con esta industria, el museo también cuenta con espacios dedicados a exposiciones temporales.
El museo puede visitarse de martes a sábado de 9:30 a 13:30 y la entrada es gratuita.
La Ermita de Santa Anna
A las afueras del centro histórico, y situada en una de las zonas más elevadas de Ontinyent, se encuentra la Ermita de Santa Anna.
Desde aquí hay unas vistas muy bonitas tanto del casco antiguo como del río Clariano y buena parte de los alrededores.
La ermita se encuentra a unos 15 minutos en coche desde el centro de Ontinyent y toda esta zona es muy tranquila y agradable para desconectar un rato de la ciudad.
El Pou Clar
También a las afueras encontrarás el Pou Clar, una sucesión de piscinas naturales de agua transparente donde refrescarte en primavera y verano.
El entorno nos pareció espectacular y entendemos perfectamente por qué se ha convertido en uno de los lugares más visitados de toda la zona.

Es un lugar precioso pero que actualmente tiene muchos problemas debido a la masificación. Te lo contamos todo en este post:
Dónde comer en Ontinyent
Otra de las cosas que más nos gustó de Ontinyent fue descubrir la importancia que tiene la gastronomía local.
Entre los platos más típicos de Ontinyent destacan la cassola d’arròs al forn (cazuela de arroz al horno), las cocas de diferenets tipos, que nos encantaron, y los embutidos artesanos.

Y, por supuesto, el «esmorzaret valencià» (almuerzo valenciano).
Para quien no lo conozca, el esmorzaret es casi una institución en la Comunitat Valenciana. Bocadillo, bebida, encurtidos, cacahuetes y café. Lo encontrarás en muchos bares de Ontinyent y alrededores, aunque nosotros tuvimos la suerte de probarlo en el Hotel Kazar.
También comimos en Zoco Cuina Urbana, donde probamos varias “coques” saladas y la coca de llanda, probablemente el mejor bizcocho que he probado en mi vida. Se trata de un dulce tradicional valenciano muy esponjoso, característico por hornearse en una bandeja rectangular y por su generosa capa de azúcar y canela en la superficie.
Además de los restaurantes, durante nuestra visita también descubrimos MOS, una iniciativa que busca poner en valor la gastronomía local, los productores de proximidad y los productos más representativos de Ontinyent y la Vall d’Albaida.
Dónde dormir en Ontinyent
En Ontinyent hay muchos hoteles, B&B, apartamentos y alojamientos rurales tanto dentro de la ciudad como en los alrededores.
Nosotros solo conocemos el hotel Kazar, un palacio mudéjar espectacular. El edificio es increíble y las habitaciones son las típicas de un edificio histórico.
En este enlace puedes ver otros alojamientos en Ontinyent
Pernoctar en Ontinyent
No hay ninguna área camper para furgos y autocaravanas, ni tampoco ningún camping muy cercano.
Aun así, sí encontramos varios parkings grandes donde aparcar sin problema para visitar la ciudad y recorrer el centro histórico caminando.
Visitamos Ontinyent durante el encuentro del aniversario de la asociación de bloggers de viajes de la Comunitat Valenciana. El área de turismo del Ayuntamiento organizó parte de las actividades y visitas del fin de semana.
